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A la hora de plantearnos qué tipo de seguro queremos contratar para nuestro vehículo, y con qué compañía, lo primero que debemos hacer es buscar información del mayor número de fuentes posibles, es decir, Internet, oficinas de seguros, puntos de vista de familiares y amigos…
Cuanto más amplia sea nuestra base de
datos, más herramientas tendremos a la hora de poder contar con el
seguro que sea más ventajoso para nuestros bolsillos y nuestra propia
seguridad.

Tras la búsqueda y la elección del
susodicho contrato, hay que tener en cuenta una serie de pautas para
que no haya lamentaciones posteriores. Es importante de entrada leer
detenidamente todas y cada una de las cláusulas de la póliza,
incluyendo la letra pequeña, porque esos nimios detalles son los que
posteriormente pueden hacer que cualquier incidente se convierta en un
serio problema. Una vez obtenido el contrato, siempre es aconsejable
guardarlo junto al resto de papeles del coche tales como facturas o
especificaciones especiales, que son realmente muy útiles cuando se
tiene un accidente, por ejemplo.
Como ya se ha dicho antes, el seguro
de coche puede contratarse a través de Internet o in situ, en cualquier
oficina de la compañía de seguros. Algunos ven una ventaja el poder
hacerlo a través de la red porque pueden hacerlo a su ritmo, sin
presiones ni márgenes de error (pues los papeles los rellena el cliente
mismo), pero también es cierto que otros muchos asegurados siguen
prefiriendo las oficinas reales y no las virtuales, porque en las
primeras siempre pueden contar con un asesor que les atienda,
personalizando así su caso. De este modo, cuando acudimos por primera
vez a una oficina de seguros, contamos con un empleado que puede
detallarnos al máximo la cobertura, así como limitaciones y exclusiones
a las que se verá sometida en caso de accidente. Gracias a esto, el
cliente puede interactuar y preguntar cualquier duda que tenga sobre el
contrato, lo cual es mucho más complicado por Internet, puesto que si
nuestra duda no puede ser despejada en la misma página web, tendremos
que recurrir a un asesor telefónico. Además, muchas empresas virtuales
requieren de este último paso para poder cerrar el contrato, con lo
cual deja de ser exclusivamente virtual.

Siempre hay que exigir que se incluyan
los recargos que se van a cobrar por la intervención en los siniestros
que se produzcan mientras que la cobertura está vigente. Por otro lado,
una de las preguntas indispensables antes de contratar es saber
exactamente que tipo de indemnización se tendrá en caso de siniestro
total, es decir, si el valor del coche se tendrá en cuenta como nuevo y
se repondrá por uno a estrenar de las mismas características, o será
tomado con valor de coche usado y será repuesto por uno similar en el
mercado de coches de segunda mano; así, dependiendo de la antigüedad
del coche será la compensación. Si contratamos un seguro a todo riesgo,
tenemos que incluir todos los accesorios especiales y los extras para
que estén cubiertos si se llega a producir un accidente.
Está claro que dependiendo del coche
que tengamos así será el seguro que contratemos, pues no es lo mismo
buscar un seguro para un coche viejo, el cual tendrá las coberturas
básicas y será bastante económico, que para un coche nuevo y de elevada
potencia, donde habría que contratar un seguro a todo riesgo,
incluyendo todos y cada uno de los accesorios, detalles y complementos
del vehículo, con lo que la cantidad a pagar sería bastante elevada,
sobre todo si el conductor no tiene mucha experiencia al volante.
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