|
Cuando vamos a viajar dentro del mismo país, o al extranjero, siempre se plantea la duda de utilizar nuestro vehículo o alquilar uno; entre las ventajas de esto último está que el coche en cuestión siempre estará garantizado con las óptimas condiciones, no tenemos que preocuparnos por ninguna revisión previa y podemos disfrutar del viaje sin tanta presión.
Además, hoy en día con el auge de las compañías de
vuelo de bajo coste, son muchos los que viajan en avión a su destino,
con lo que se haría imposible trasladar el coche, así que optan por
alquilar uno en el lugar donde pasarán sus vacaciones.

Normalmente, el alquiler se puede hacer desde la misma agencia de
viajes donde se ha contratado el paquete vacacional, y muchas tienen
oficinas en los mismos aeropuertos o estaciones de tren y autobús, con
lo que el servicio se facilita al usuario. Como regla general, las
empresas de alquiler de coches establecen límites de edad para poder
acceder a sus servicios; la edad mínima suele situarse entre los veinte
y los veintitrés años, y la máxima puede variar entre los sesenta y
cinco y los setenta y cinco años. Otra condición indispensable a la
hora de alquilar vehículo es que el arrendatario ha de estar en
posesión de una tarjeta de crédito, ya que estas empresas no suelen
aceptar dinero en metálico; el objetivo de esto es tener una garantía
de solvencia para, en caso de producirse algún problema con el coche,
la empresa pueda cargar a la tarjeta del usuario los gastos que no
cubra el seguro del coche.
En cuanto al tema del seguro, es importante informarse muy bien sobre
la póliza que cubre al vehículo. En la mayoría de los casos, la tarifa
por el alquiler incluye (sin coste adicional) el seguro obligatorio y
el complementario de responsabilidad civil que posee garantías
ilimitadas por los daños y perjuicios provocados por terceros y que se
deriven del uso y circulación del vehículo. Pero hay que tener en
cuenta que esto no cubre ninguna pérdida u otro daño tanto en el
equipaje como en el propio vehículo en caso de que ocurra un robo o un
accidente. Así, es conveniente plantearse si pagar un poco más para
cubrir estos posibles incidentes, contratando por ejemplo un seguro de
asistencia en viaje. Además, muchas compañías ofrecen a sus clientes la
posibilidad de adquirir paquetes completos de protección adicional,
eximiendo parcialmente al arrendatario en caso de robo o colisión.

Otra cuestión a tener en cuenta es la revisión concienzuda del vehículo
antes de iniciar el viaje, informando del más mínimo rasguño o rayadura
que podamos observar en el exterior, y comprobando el estado del
depósito, combustible, kilometraje etc, para que figure por escrito en
el lugar donde se entrega el coche. Está totalmente prohibido cambiar
la configuración técnica de cualquier elemento del vehículo, ni ninguna
modificación tanto interna como externa, y el cualquier caso, no se
puede hacer ninguna reparación sin tener expreso consentimiento de la
empresa de alquiler. En cuanto al combustible, la empresa suele
entregar el coche con el depósito lleno, y el usuario ha de entregarlo
de la misma forma, asumiendo los gastos que se deriven de su
reposición.
Si se viaja al extranjero, el cliente debe informarse sobre las normas
de circulación del país en cuestión, así como llevar la documentación
necesaria que puedan requerir sus autoridades. Por ejemplo, en algunos
países además de ser necesario el permiso de circulación en regla, hay
que aportar también el documento de registro del vehículo. Si viajamos
por la Comunidad Europea, el carnet de conducir expedido en cualquier
estado miembro es válido para todo el territorio.
|